02/08/2017

La empatía, un regalo que debemos aprovechar

Actualmente se da mucha importancia al hecho de aprender a cuidar nuestra mente para poder gozar de un buen estado de salud, tanto físico como mental.

Dos aspectos que en la cultura occidental, hasta hace relativamente poco, no parecían tan próximos y que en los últimos años se han ido acercando, haciendo casi imposible de imaginar actualmente un buen estado de salud física sin la compañía de una buena salud mental y viceversa.

Las recomendaciones para alcanzar y mantener este bienestar emocional son infinitas, aun y así, a veces nos olvidamos de las más simples y las que tenemos más al alcance pero que no por éste simple hecho debemos dejar de cultivar. La empatía es la capacidad que tenemos las personas de percibir, sintonizar, conectar y comprende las emociones y los sentimientos de los otros, tal y como describen Anna Forés  y Eva Bach. Esta capacidad no es innata y se va adquiriendo a lo largo de la vida, lo cual nos abre las puertas a pensar que hará falta ponerle especial atención si queremos que se desarrolle correctamente.

A principios de los años 90 se descubrió que esta capacidad provenía de unas neuronas conocidas con el nombre de “neuronas espejo”. Éstas, captando las señales emocionales no verbales de las otras personas con las que nos relacionamos, nos permiten reproducir sus sentimientos y acciones al observarlos, igual como los bebés imitan la gesticulación de sus padres.

Las relaciones sociales positivas nos ayudan a alcanzar el estado de bienestar deseado y esto no llega tan solo por el hecho de sentirnos bien con nosotros mismos al establecer buenos vínculos con los que nos rodean sino que además, al hacerlo, liberamos hormonas y neurotransmisores tales como la oxitocina, que nos facilitan llegar a este estado y mantener una buena salud, física y mental.

 

 

Francesc Torralba describía que no es la cantidad de relaciones la que da sentido a nuestras vidas, sino la cualidad de los vínculos, la exquisitez del trato que somos capaces de dispensar. Para alcanzar estas relaciones y vínculos de calidad que nos dirigirán hacia el bienestar emocional contamos con una gran ayuda: la empatía. Hará falta ser conscientes que esta ayuda tendrá que trabajarse para conseguir su correcto funcionamiento y para extraer de ella su máximo potencial.

Etimológicamente existe una similitud entre empatía y simpatía, aunque estas dos no actúan en ningún caso de la misma forma. La simpatía significa sentir lo mismo que el otro y en el caso de no ser así se tiende a un sentimiento de lástima o pena respecto a la otra persona. La empatía, por el contrario, intenta acercarse a lo que el otro está sintiendo sin dejar que sus emociones se confundan con las propias, pretendiendo comprender los sentimientos de la otra persona aun y siendo consciente que estos son distintos a los de uno mismo.

Debemos ser comprender que para ser empáticos no hace falta encontrar soluciones a todos los problemas que los que se nos acercan nos plantean, a veces tenemos suficiente con escuchar silenciosa y respetuosamente a la persona que se abre ante nosotros y hacerle llegar que estamos disponibles para lo que necesite evitando dar consejos si ésta no los solicita. De esta forma, la persona se siente respaldada, comprendiendo a la vez que nuestros sentimientos y emociones son distintos.

Si somos conscientes de estos conceptos y los cuidamos igual que cuidamos nuestro cuerpo cuando hacemos ejercicio, nuestras conductas sociales mejoraran y consecuentemente nuestras relaciones, haciéndolas más profundas y sinceras y aportándonos así una lluvia química de bienestar emocional.

 

 

 Alba Reguant Aubets


 

  • Licenciada en Veterinaria por la Universidad Autonoma de Barcelona.
  • Máster en Formación al Profesorado de Educación Secundaria en la Universidad Internacional de la Rioja.
  • Curso de Coaching Educativo.
  • En curso: Postgrado de Neuroeducación: Aprender con todo nuestro potencial en la Universidad de Barcelona – ICE.


De formación soy Veterinaria pero apasionada de la educación. Creo en una nueva manera de educar que fomente la autonomía del alumno, su desarrollo personal y social y que acompañe a las personas a conseguir su mejor versión.

 

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